DORREGUENSE ES SUBOFICIAL DE UNIDAD DEL TRANSPORTE ARA “CANAL BEAGLE”

16/02/2018. El Suboficial Principal Omar Ariel Cuiñas es un apasionado por navegar y se define como un hombre de mar. Hoy desde su cargo como Suboficial de Unidad del “Canal Beagle” –que se encuentra realizando la Campaña Antártica de Verano 2017/18– transmite sus conocimientos.
En navegación- El Suboficial Principal de Mar Omar Ariel Cuiñas, nacido en Coronel Dorrego (Buenos Aires) recorre el buque de popa a proa, de estribor a babor, pasando por todas las cubiertas. Se fija en los detalles y habla con cada personal que se cruza. Se interioriza de sus inquietudes y problemas; y siempre tiene un consejo para dar.
El mar es su lugar en el mundo. Le encanta navegar y aunque ha pasado por muchos destinos en su carrera, su máxima sensación fue a bordo de la fragata ARA “Libertad” trabajando desde la altura de los palos como gaviero.
Cuando el Suboficial Cuiñas tenía 15 años participó de una charla informativa sobre la Armada Argentina en el colegio secundario de su Coronel Dorrego natal; ese episodio, sumado a las historias que le contaba su cuñado quien es suboficial de la Armada, lo decidieron a ingresar a la Fuerza.
“A mi cuñado, Raúl Orlando González, le gustaba mucho contarme sobre las navegaciones y en varias ocasiones me llevó a los barcos que tripulaba. En una oportunidad me contó de su travesía por la fragata y supe que quería estar ahí”, recordó el Suboficial Cuiñas.
Su decisión de ingresar a la Armada no fue nada fácil: tuvo que convencer a sus padres quienes deseaban que primero terminara el secundario y luego, adaptarse a la vida militar; pero lo logró. En compañía de su cuñado se anotó en la Delegación Naval de Puerto Belgrano.
“Al poco tiempo me llegó la carta de aceptación para presentarme en Buenos Aires el 8 de febrero de 1988 en la Escuela de Suboficiales. Viajé solo en tren, tenía 15 años y nunca me había alejado de mi familia”, contó el marino de Dorrego.
También contó que fue a la estación de tren de Bahía Blanca acompañado de su madre y sus tíos, y se despidió de ellos para iniciar su vida naval. “Nunca había visto edificios tan altos y tanto tránsito; le pedí a mi compañero de asiento que me deje la ventanilla. Cuando llegamos a la escuela nos recibió la banda de música”, recordó.
Al comienzo de la escuela añoró su vida en el campo, “no fue fácil pero gracias a la fuerza de voluntad y al sostén de mis compañeros que fuimos conociéndonos y apoyándonos, nunca bajé los brazos. Era uno de los más chicos y siempre me decían ‘pichón, no me vas a aflojar’”.

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Cuando le tocó el momento de elegir una especialidad naval, el Suboficial Cuiñas recordó aquella presentación en la secundaria donde se veían barcos realizando distintas maniobras en el mar como pasos de combustible, traspaso de personal y marinos gobernando el barco.
“Me dieron la planilla donde tenía que poner tres opciones de especialidad y puse en las tres Mar, pero tenían que ser diferentes”, recordó con humor. “Es así que puse MAR, grande y en mayúsculas; después, completé con Radarista y Control Averías”.
Al tiempo, Cuiñas egresó como marino y su primer pase fue la tan anhelada fragata ARA “Libertad”. “Me fui a presentar con el uniforme de gala planchado bajo la cama que eran camas taquilla que no tenían elástico. La forma que teníamos de planchar la ropa era así, ponerla seca recién lavada en la posición que lo queríamos planchar, dormíamos y al otro día estaba lista”, contó como una anécdota.
Con el uniforme en óptimas condiciones y las jinetas puestas Omar se presentó junto a otros 11 marinos en el destino. “Nos recibió el oficial de guardia de muy buena forma, nos llevó al Segundo Comandante quien nos dio la bienvenida a bordo, y de ahí nos fuimos a las distintas divisiones. Me tocó ser un ‘cuervo’ del palo mesana. Trabajar con las velas era un placer para mí”.
Cuando explica la primera vez que le tocó ser gaviero, respira hondo y se emociona: “Fue a los cinco meses; es una sensación única que solamente los gavieros la podemos sentir, sobre todo cuando tu familia te observa desde el puerto. Fue demostrarles que lo había logrado”.
Luego de realizar el Viaje de Instrucción en 1989, el suboficial repitió el viaje al año siguiente. Su extensa carrera por la Armada continuó en el Batallón de Vehículos Anfibios, estuvo destinado en el multipropósito ARA “Hércules”, los transportes ARA “Cabo de Hornos” y ARA “Canal Beagle”, el destructor ARA “Sarandí”, el patrullero ARA “King”, la corbeta ARA “Spiro”, la lancha ARA “Cormorán” y realizó una campaña antártica en la base Decepción.
A lo largo de su carrera le tocó repetir destino dos veces más en la fragata ARA “Libertad”, primero como encargado del Palo Mesana, luego como contramaestre del Palo Mayor. “Cuando estuve con esos dos cargos nunca deje de sentir la sensación única de subir a los palos y siempre que podía lo hacía; lo haría hoy”, aseguró con una sonrisa.
Actualmente en el transporte “Canal Beagle” y en su cargo de Suboficial de Unidad, Omar Cuiñas busca aconsejar a su gente, sobre todo a los recién egresados de la Escuela de Suboficiales. “Les transmito confianza, que todos trabajamos para la seguridad del personal y, para lograrla, hay que trabajar en equipo. Me siento contento al saber que me escuchan”, enfatizó.
Lejos de Coronel Dorrego, define a la Armada como “un todo en su vida” y con orgullo dice: “Fue mi primer trabajo, mi familia, mis amistades, es un lugar de emociones y por eso doy todo por la Armada”. Y, según dice, el crédito de sus logros se lo debe a la familia: “Todo lo que logré fue gracias al sostén de mi esposa Lorena y mis hijos Agustina de 14 años y Santiago de 6”.

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EL “CANAL BEAGLE” EN LA ANTÁRTIDA
El 6 de febrero por la noche, el transporte ARA “Canal Beagle” zarpó de la Dársena E del Puerto de Buenos Aires con rumbo Sur, para realizar la segunda etapa de la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2017/18. El buque se encuentra al mando del Capitán de Corbeta Guillermo Ortega y con una dotación de 146 personas.
El “Canal Beagle” tiene como tareas primordiales dar apoyo a las dotaciones entrantes de las bases antárticas y proveer de alimentos, repuestos, insumos y combustibles para asegurar la operación y subsistencia del personal que permanecerá en el continente blanco los próximos 14 meses.
Durante la primera etapa, el transporte navegó 5.100 millas náuticas en un período de 38 días y en cumplimiento con su rol logístico, abasteció a las bases antárticas temporarias y permanentes administradas por la Armada Argentina de Melchior, Decepción y Cámara; a la base Carlini que pertenece a la Dirección Nacional del Antártico (DNA); y a la base Primavera, a cargo del Ejército Argentino. También participó en el despliegue y repliegue de personal militar, civil y científico de las diferentes bases.
En la Antártida se realizan trabajos de investigación en sismología, estudios punto geodésico (detección de la deriva continental), seguimiento de mamíferos y aves, estudio de algas y hielos, recolección de datos meteorológicos: presión, humedad, temperatura del agua, observación de nubes y vientos.
Las Fuerzas Armadas Argentinas y sus bases antárticas, con personal especializado, brindan apoyo logístico a las investigaciones y tareas científicas que se desarrollan en la Antártida ininterrumpidamente desde hace 114 años.

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