INTERNACIONALES

EE.UU. QUIERE PROHIBIR ACCESORIOS QUE MODIFICAN LAS ARMAS

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que su Gobierno podría prohibir un accesorio que permite que un rifle dispare cientos de balas por minuto, y la Casa Blanca agregó que consideraría otras restricciones a las armas de fuego tras el tiroteo de la
semana pasada en una escuela de Florida.

“Hace pocos momentos firmé un memorando que ordenaba al fiscal general proponer regulaciones para prohibir todos los aparatos que convierten armas legales en ametralladoras”, dijo Trump durante un evento en la Casa Blanca. La medida no pasaría por el Congreso, donde un proyecto de ley para prohibir los aparatos conocidos como “bump stocks” ha permanecido estancado desde una masacre de octubre en Las Vegas en la que murieron 58 personas.

La decisión enfrenta a Trump con grupos poderosos que defienden el derecho a la propiedad de armas, como la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por su sigla en inglés), que se han opuesto a la prohibición.

El anuncio del mandatario se conoció poco después de que la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, dijo que el mandatario consideraría elevar la edad mínima para comprar un fusil de asalto, como el utilizado la semana pasada por un adolescente en un tiroteo que dejó 17 muertos en una escuela secundaria en Parkland, Florida.

Esas medidas no satisfacen las exigencias de los grupos que defienden un control más estricto de las armas, pero marcarían un giro para Trump, quien buscó el apoyo de los partidarios de la posesión de armamento durante su campaña presidencial del 2016 y ha flexibilizado las normas desde que asumió el poder.


ACUSAN A UN CARDENAL CHILENO POR PEDOFILIA

El médico James Hamilton, una de las víctimas del condenado párroco de El Bosque, Fernando Karadima, acusó al cardenal Francisco Javier Errázuriz de “mentiroso” y “criminal”.

El profesional se reunió durante tres horas con el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, a quien le detalló la participación del obispo Juan Barros como encubridor y cómplice de los abusos sexuales cometidos por Karadima. Hamilton contó a la salida de la Nunciatura en Santiago que Scicluna realizó preguntas de carácter personal y pidió pocos antecedentes sobre el caso Karadima debido a que ya conocía el proceso.

El denunciante le aclaró al representante del Vaticano que fueron los afectados -Hamilton, Juan Carlos Cruz y Andrés Murillo- quienes personalmente hicieron llegar las acusaciones al Vaticano, y no el cardenal Ricardo Ezzati.

“Antes de 2011 nunca llegó nada a la Santa Sede”, pese a la carta que escribiera Murillo en 2003 y que un sacerdote le entregara al entonces arzobispo de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz, quien calificó la misiva de “anónimo”. Tampoco llegaron los antecedentes del proceso de nulidad en 2005 del propio Hamilton.

“Al Vaticano llegó cero. Recién llegó cuando nosotros, no Errazuriz -que además es un mentiroso- nosotros, José (Murillo), Juan Carlos y yo fuimos a iniciar la nueva denuncia  ante Fermín Donoso (sacerdote, investigador eclesiástico). Recién esa denuncia llegó al Vaticano”, relató el médico. Para Hamilton, Errázuriz “es un encubridor, por eso  vuelvo a decir, a todos los chilenos: Señor Errázuriz, usted es un criminal, y usted Ezzati es un cómplice de otro criminal. No los queremos en Chile”.

La investigación del Caso Karadima dejó al descubierto que Errázuriz (84 años) ignoró las denuncias de los tres profesionales cuando estuvo al frente de la arquidiócesis de Santiago e hizo caso omiso de las medidas contra Karadima, como propuso el propio investigador eclesial Donoso. Errázuriz se ha desempeñado la mayor parte de su vida fuera de Chile. Ordenado sacerdote en 1961, cuatro años después fue nombrado Superior Regional de Chile del Instituto Secular de los Padres de Sch”nstatt. En 1974, fue designado superior general de la orden en Alemania, cargo que ejerció hasta diciembre de 1990.

A fines de ese año, lo nombran arzobispo secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica con sede en Roma. Durante sus años en el Vaticano, se desempeñó además como consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe y miembro del Pontificio Consejo para los Laicos, de la Pontificia Comisión para América Latina, del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Emigrantes e Itinerantes, del Pontificio Consejo para los Operadores Sanitarios y de la Asamblea del Sínodo de Obispos sobre la Vida Consagrada.

En 1996, fue designado obispo de Valparaíso y dos años después de la arquidiócesis de Santiago. En 2001 fue nombrado cardenal. Renunció al arzobispado de Santiago en 2008, al cumplir el límite de edad, pero sólo a fines de 2010 le fue aceptada su renuncia siendo designado en su reemplazo, Ricardo Ezzati. Tras asumir el Pontificado, el Papa Francisco lo nombró dentro de los ocho cardenales que conforman el Consejo de Cardenales que busca ayudarle en el gobierno de la Iglesia y reformar la Curia romana.

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